viernes, 1 de febrero de 2019

Cumbres


Salir de la zona de confort..., una frase que repiten una y otra vez los terapeutas con el objetivo de recuperar el impulso vital, esa fuerza interior que genera adrenalina, que activa nuestro ser desde nuestro interior despertando el espiritu de la profundidad en que la rutina y el dia a día sepulta.

Todo comenzó en una charla de almuerzo de trabajo a comienzos del 2012 donde un compañero compartía las experiencias de intento de cumbre en las cercanías de la cumbre de américa, el cerro Aconcagüa (6962m).

Y asi comenzamos a planificar un viaje, la idea fué mendoza, para habituarnos a la zona elegida y optamos por el cerro penitentes por ser de una altura moderada para comenzar a acostumbrarnos a la actividad.

El montañismo tiene importantes ventajas como actividad ya que no tiene límites de edad, nos desafía integralmente, por un lado tenemos que poner nuestra Mente para estar concentrados con la planificación, la selección del equipo, la preparación física, luchar con nuestras Emociones ya que nos abordan temores, sensaciones de desistir, frustaciones por no poder cumplir con lo planificado etc, Espiritualmente, tratando de encontrar esa misión asignada en la vida, cumplir un propósito, sostener un camino, encontrar la plenitud buscada al lograrlo y Físicamente lograr superar niveles, alcanzar mayores tiempos de entrenamiento, mayores contrapesos en los ejercicios, mirarnos al espejo vernos mas saludables con un peso mas adecuado y con las mejoras que influyen en el resto de las areas.

Comparto a continuación algunas fotos de la travesía:


Cumbre Cerro penitentes (4350m) Nov-2012, 
en el fondo el cerro Aconcagüa (asignatura pendiente), 
una experiencia significativa.


Otra vista de la cumbre con el indicador topográfico.


Con el equipo de ascenso, (de izq. a der. Guillermo Nociari, 
Martín Santucci, Roberto Schwarz, 
Andrés Guiragossian y el Guía Daniel Pizarro)